República Dominicana ante los aranceles de Trump
- Xavier Solis
- hace 20 horas
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Washington, D.C. — La reciente decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de declarar ilegales amplios segmentos de los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump ha generado un nuevo capítulo en la controversia sobre la política comercial estadounidense y sus repercusiones en América Latina, particularmente en la República Dominicana.
El alto tribunal determinó que el Poder Ejecutivo se extralimitó al invocar poderes de emergencia en tiempos de paz para justificar la imposición de aranceles generalizados. Sin embargo, lejos de representar un giro hacia una política comercial más alineada con los acuerdos internacionales vigentes, la respuesta ha sido rediseñar los mecanismos legales para mantener gravámenes que ahora pueden alcanzar hasta un 15 %.
La decisión ha sido interpretada por analistas como una señal de persistencia en una estrategia proteccionista que, según críticos, debilita la institucionalidad estadounidense y genera incertidumbre entre sus socios comerciales. El mensaje, advierten, es claro: incluso con acuerdos firmados, las reglas pueden modificarse de manera unilateral.
Impacto directo en República Dominicana
Para la República Dominicana, uno de los principales beneficiarios del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos, las medidas representan un golpe significativo. El modelo exportador dominicano ha sido construido sobre la base del acceso preferencial al mercado estadounidense, y la imposición de nuevos aranceles erosiona esa ventaja competitiva.
Sectores estratégicos como zonas francas, dispositivos médicos, tabaco y textiles enfrentan mayores costos para colocar sus productos en Estados Unidos. Asimismo, productos agrícolas como aguacates, tomates, ajíes y pepinos podrían perder competitividad frente a otros mercados que logren absorber o eludir estas cargas.
Economistas advierten que América Latina podría experimentar una reconfiguración comercial desigual: mientras algunos países podrían beneficiarse marginalmente, otros —como la República Dominicana, altamente dependiente del mercado estadounidense— enfrentan riesgos estructurales.
Repercusiones en la diáspora
El impacto también se sentiría en la comunidad dominicana en ciudades como Nueva York,
donde el aumento de aranceles encarece productos importados que forman parte del consumo cotidiano. El efecto inmediato sería un incremento en los precios en supermercados y pequeños negocios, afectando el costo de vida de miles de familias.
Este encarecimiento podría tener además un efecto indirecto en las remesas. Al reducirse el poder adquisitivo de la diáspora, disminuiría la capacidad de envío de recursos hacia la República Dominicana, uno de los pilares fundamentales de su economía.
Llamado a una respuesta estratégica
Diversas voces han calificado de contradictorio que estas medidas se justifiquen bajo el argumento de proteger la economía estadounidense, cuando también impactan a consumidores y aliados estratégicos.
En este contexto, líderes vinculados a las relaciones bilaterales han llamado al Congreso de Estados Unidos a reafirmar su rol constitucional en la supervisión de la política comercial. Asimismo, plantean que la República Dominicana debe fortalecer su estrategia de diversificación de mercados y apoyarse en mecanismos multilaterales para defender los principios del comercio justo.
El debate sobre los aranceles, lejos de cerrarse con el fallo judicial, parece abrir una nueva etapa de tensiones comerciales con implicaciones económicas y políticas tanto para Estados Unidos como para sus socios en el hemisferio.



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